Tormenta solar. Informe de la NASA. El fin del mundo?
"...El escenario podría ser cualquier gran ciudad de Estados Unidos, China o Europa. Un dia cualquiera: El cielo, de repente, aparece adornado con un gran manto de luces brillantes que oscilan como banderas al viento. Da igual que no estemos cerca del Polo Norte, donde las auroras suelen ser comunes. Podría tratarse perfectamente de Nueva York, Madrid o Pekín. Pasados unos segundos, las bombillas empiezan a parpadear, como si estuvieran a punto de fallar. Después, por un breve instante, brillan con una intensidad inusitada... y se apagan para siempre. En menos de un minuto y medio, toda la ciudad, todo el país, todo el continente, está completamente a oscuras y sin energía eléctrica. Un año después, la situación no ha cambiado. Sigue sin haber suministro y los muertos en las grandes ciudades se cuentan por millones. En todo el planeta está sucediendo lo mismo. ¿El causante del desastre? Una única y gran tormenta espacial, generada a más de 150 millones de kilómetros de distancia, en la superficie del Sol..." (Sinceramente creo que si ésto sucediera en nuestros días: NINGUNA PLANTA NUCLEAR SOPORTARÍA MÁS DE UN MES SIN COLAPSAR. Sumen las centrales nucleares que hay en el mundo y saquen sus propias conclusiones. El día que vi película "The Road", tube miedo de verdad...
Vivamos el tiempo que tenemos disfrutando con respeto de nuestro entorno, de nuestro hogar.)




viernes, 20 de agosto de 2010

Energia solar

Cómo podemos aprovechar la energía del sol?
Es fácil experimentar la fuerza calorífica que tiene el sol; únicamente hay que sentarse a “tomar el sol” provistos de mucha ropa y esperar unos minutos. Comenzamos a sudar. También es algo comprobado que los colores oscuros retienen la radiación solar, mientras que los claros reflejan dicha radiación y “aíslan” en cierta medida del calor. Sólo hay que introducirse en un coche negro en verano.

Asimismo, habréis observado la utilización de unas mantas metalizadas y brillantes para proteger a las personas en un accidente. La cara brillante de esas mantas ayuda a mantener la temperatura del cuerpo, reflejando hacia dentro el calor que el mismo irradia. Si colocamos la cara metalizada hacia afuera permitirá aislar al cuerpo del calor exterior.

El ser humano ha ido perfeccionando la utilización del poder calorífico y la luz del sol para transformar este tipo de energía en otras que, además, permitieran transportarla más fácilmente. La radiación solar puede convertirse en energía térmica (calor), que puede transformarse en energía mecánica (hacer mover una máquina, por ejemplo) y también puede transformarla en energía eléctrica.

Una aplicación de este poder calorífico del Sol, son los hornos solares. El horno de la Plataforma Solar de Almería (PSA), situada en el Desierto de Tabernas, es un ejemplo de estas grandes instalaciones que aprovechan directamente la energía de las radiaciones solares, concentrando la mayor cantidad de radiación posible en un punto, por medio de espejos.

El componente principal del horno es un disco parabólico con una superficie de 100 m2 de espejos, que puede concentrar 55 kW en un punto de 20 cm de diámetro y, que permite alcanzar flujos energéticos de 300 W/cm2, muy próximos a los característicos de un haz láser.

El horno cuenta con equipo para la medida de temperatura, mapas de flujo, refrigeración, control y cámaras para la realización de experimentos. La instalación hace posible el estudio de tratamientos térmicos avanzados de materiales industriales. Para la instalación de este tipo de hornos es necesario contar con un lugar de gran extensión y con suficientes horas de luz solar para que funcionen de forma permanente. Es el caso, por ejemplo, del sur de la Península Ibérica.

¿Cómo conseguimos que un coche funcione utilizando la energía solar?
La energía de la luz solar puede convertirse en otras formas de energía que permitan transportarla y distribuirla fácilmente: la energía eléctrica. Para ello se utilizan unos dispositivos, llamados células fotovoltaicas, que transforman la energía de la luz, los fotones, en corriente eléctrica, electrones.

Las placas solares que se pueden observar en algunas señales de tráfico, farolas o viviendas están formadas por células fotovoltaicas que convierten la luz del Sol en electricidad, permitiendo que una bombilla se ilumine, mover un motor eléctrico, etc.

Las células fotovoltaicas son una clase de células fotoeléctricas, que, a su vez, son células solares capaces de producir un fenómeno eléctrico. Una célula fotovoltaica puede estar formada por una lámina de oro o plata, silicio y una base de hierro niquelado.
Una de las aplicaciones más sorprendentes de este fenómeno son los vehículos que funcionan gracias a la energía de la luz solar: aviones, automóviles, barcos, etc. En Australia cada año se celebra la carrera automovilística, World Solar Challenger (Darwin), en la que sólo participan coches impulsados por energía solar.

La clave del funcionamiento de las células fotovoltaicas está en la disposición en forma de "sandwich" de materiales dotados de diferente forma, de manera que unos tienen exceso de electrones y otros, por el contrario, déficit. Los fotones de la luz solar portan una energía que arranca los electrones sobrantes de una capa y los hace moverse en dirección a los "vacíos" de la otra.

El resultado es la creación de flujo de electrones, y por lo tanto, un voltaje eléctrico. Este voltaje es muy pequeño, pero conectando un gran número de células podremos alcanzar el voltaje que deseemos.
En la vida cotidiana, muchas instalaciones fotovoltaicas son pequeñas y se utilizan para apoyar el suministro eléctrico de una casa, o para señalizaciones de carretera.

En el caso de los coches, las células fotovoltaicas alimentan una batería, la cual, a su vez, se encarga de impulsar el motor eléctrico del coche. En el coche que observamos en la fotografía, las placas que cubren la parte superior de la carrocería recogen una potencia de 100 vatios, que recarga una batería de células de litio de unos 34 kg. Esta batería alimenta el motor eléctrico, que desarrolla una potencia de 1.900 vatios.




Bioconstrucción. Que es?


Hoy nadie duda que comer productos ecológicos asiduamente es acercarse a una forma de vida saludable. Muchas personas son conscientes de la gran cantidad de productos químicos, demostradamente tóxicos, que contienen los alimentos convencionales que compramos en el supermercado, pero ¿somos conscientes de la gran cantidad de productos tóxicos que puedan existir en nuestro hogar?

Esta pregunta se la están haciendo ahora mismo muchas personas y han llegado a la conclusión de que las viviendas actuales están repletas de elementos nocivos para nuestra salud, incluso la organización Greenpeace está efectuando una campaña de tóxicos en el hogar. Estos elementos nocivos los encontramos, por ejemplo, en los mismos materiales de construcción: el cemento, con el que están realizadas la mayoría de las viviendas, suele contener metales pesados (cromo, zinc...); de las pinturas y los barnices derivados del petróleo emanan elementos volátiles tóxicos como xileno, cetonas, tolueno, etc.; y los elementos de PVC son altamente tóxicos sobre todo en su fabricación y en su combustión.

La bioconstrucción pretende crear hábitats saludables y cómodos que se conviertan en nuestros aliados.
La bioconstrucción no es nada nuevo, nuestros abuelos, tanto en el norte como en el sur, ya vivían en casas ecológicas, aunque muchas veces exentas de los adelantos y comodidades que podemos disfrutar hoy en día. Sus casas, construidas de forma artesanal con tierra, piedra o madera, daban el suficiente cobijo a sus moradores, incluso la mayoría de ellas han llegado hasta nosotros en muy buenas condiciones. Fue la revolución industrial la que llevó a la construcción hacia lo que es hoy en día: un enjambre de cemento, hierro.

¿Por qué la bioconstrucción?
Los materiales ecológicos en una vivienda hacen que ésta tenga más calidad. Muchos productos que podemos aplicar en bioconstrucción se han utilizado y se utilizan en proyectos de alto nivel como restauración de palacios y viviendas de lujo. Y se aplican por su alto nivel de calidad: por ejemplo los morteros de cal y los estucos, las pinturas al silicato, los barnices naturales, etc. y no es que sean excesivamente caros. Además son más duraderos por lo que a la larga ahorraremos dinero.


¿Debemos renunciar a un hábitat sano y natural en la vivienda moderna?
Por supuesto que no. Una vivienda ecológica puede disponer de los mismos adelantos que una convencional y con algunas ventajas, además de unos materiales más sanos: estas ventajas se centran en un mayor ahorro energético (para ello aplicamos la bioclimática), lo que conlleva a un menor impacto medioambiental de nuestra casa y una reducción del tiempo de mantenimiento de la vivienda y, como decíamos antes a un gran ahorro energético, lo que nota nuestro bolsillo.

¿Qué debemos tener en cuenta en bioconstrucción?
Si queremos realizar un proyecto de bioconstrucción debemos tener en cuenta varios factores. Para empezar es recomendable contratar a un profesional que sepa de ello. Por desgracia los arquitectos convencionales no saben de ecoarquitectura por lo que debemos buscar un experto. Existen buenos profesionales en todo el territorio nacional, no muchos, pero seguro que podremos dar con alguno.

Para empezar se realiza un estudio geobiológico del terreno donde vamos a edificar la vivienda: en este estudio se detallan las posibles alteraciones geofísicas que pueden interferir en los futuros moradores de la casa, para ello se detectan las fallas geológicas, capas freáticas donde discurren corrientes de agua, emanaciones de gas radón, campos electromagnéticos producidos por tendidos eléctricos y transformadores, estaciones de telefonía móvil...
Una vez analizado el terreno y habiendo estudiado las características geográficas, climatológicas y culturales del lugar, y en una estrecha colaboración con los propietarios, se realiza el proyecto adaptado a las necesidades reales de los que van a vivir en él.

Para la estructura podemos elegir piedra, bloques y ladrillos de cerámica, tierra (adobe, tapial, bloques de tierra estabilizada) y madera (maciza o en paneles); esta elección depende del diseño que se realice en función a los materiales que podamos encontrar en la zona. Los aislamientos son muy importantes en bioconstrucción y siempre utilizamos materiales naturales como corcho, celulosa, fibras vegetales (cáñamo, madera, lino, fibra de coco, paja y algodón); el más usado es el corcho aunque últimamente la celulosa y la fibra de madera se estánabriendo camino.

Los paramentos, tanto exteriores como interiores, pueden ser trabajados con morteros de cal, yesos naturales o arcillas; los dos primeros son fáciles de encontrar y de aplicar.

Ventanas, puertas y vigas deben ser de madera tratada con productos naturales y provenientes de talas controladas (lo mejor es que sean de una certificación forestal como FSC)

Tanto las pinturas y barnices de exterior como de interior deben ser naturales, transpirables y que no emitan gases tóxicos. Todo el edificio debe transpirar y las pinturas sintéticas no lo hacen, produciendo condensaciones y humedades. Existen en el mercado varias marcas de pinturas y barnices ecológicos de gran calidad fáciles de aplicar y a precios competitivos.

A la hora de la instalación eléctrica debemos tener en cuenta la importancia de disponer de una buena toma de tierra, una instalación en forma de espiga y no colocar cables eléctricospor la cabecera de las camas para evitar el campo eléctrico.

Ubicación adecuada.
  • Correcta orientación solar.
  • Evitar campos electromagnéticos.
  • Evitar campos eléctricos.
  • Estudio geobiológico del asentamiento.
  • Evitar alteraciones geológicas fallas y corrientes de agua.
  • Ciclo de vida sostenible de los materiales
  • Extracción respetuosa.
  • Reducida transformación.
  • Cercanos al lugar.
  • Naturales.
  • Reciclables.
  • Reciclados.
  • Biocompatibles.
  • Eficiencia energética
 Captación solar.

  •  Inercia térmica.
  •  Aislamiento adecuado.
  •  Integración energías renovables. 
  •  Sistemas de aclimatación natural.
 Estructura y cerramientos.

  •  Bloques y ladrillos de tierra cocida.
  •  Bloques de tierra estabilizada.
  •  Tierra prensada y adobes.
  •  Madera.
  •  Piedra.
 Paramentos y morteros.

  •  Cal hidráulica y cal grasa.
  •  Yeso.
  •  Arcilla.
  •  Madera.
Aislantes.

  •  Fibras naturales (cáñamo, lino, algodón, corcho, paja, celulosa, coco)
  • Arcilla expandida.
Acabados.

  •  Pinturas al silicato y a la cal.
  •  Barnices naturales con base de linaza.
Conducciones.

  •  Conducción de aguas
  •  Polietileno de alta densidad.
  •  Polibutileno.
Bajantes.

  •  Polietileno.
  • Polipropileno.
  •  Cerámica.
  •  Hierro fundido.
  •  Acero galvanizado.
Desagües.

  •  Zinc.
  •  Barro cocido.
  •  Polipropileno.
Pavimentos.

  •  Barro cocido.
  •  Suelos continuos de mortero.
  •  Madera.

Viviendas ecológicas. Como son?





BIOVIVIENDA: LA VIVIENDA DEL FUTURO YA ESTÁ AQUÍ

VIVIENDAS ECOLOGICAS, VIVIENDAS BIOCLIMATICAS, CASAS ECOLOGICAS, CASAS BIOCLIMATICAS, ARQUITECTURA SUBTERRANEA , SOSTENIBLE, DE VIVIENDAS CON LA TEMPERATURAS DE LAS TRADICIONALES “CASAS CUEVA” PERO CON LA COMODIDAD DE UN HOGAR MODERNO: LA BIOVIVIENDA.
Una patente mundial que responde a las necesidades de un desarrollo sostenible en la construcción.
Ya no podemos ignorarlo por más tiempo, el cambio climático es una realidad y cualquier actividad humana, por sencilla que resulte parece la responsable. Lo que sí sabemos a ciencia cierta es que la súper-explotación urbanística tiene algo de culpa.

Todo lo que debe cambiar, necesita una alternativa y así como en el sector energético ya se han encontrado respuestas como la solar o la eólica, los biocombustibles y otras panaceas, en el terreno de la construcción se avanza muy lentamente. Resulta desalentador acudir a ferias de la construcción y comprobar que, año tras año, se repiten los stands con poco o nada nuevo más allá de los conocidos sistemas de calefacción solares y alguna que otra aportación en los materiales.
Con estas necesidades como punto de referencia, un grupo de empresarios españoles han desarrollado con éxito una respuesta integral y el mundo no ha tardado en responder con inmejorables expectativas.

La Biovivienda es la solución a muchos de los problemas actuales en la construcción que combina las ventajas de una vivienda tradicional y de un hogar moderno. No origina ningún impacto medioambiental y reduce los costes de construcción y de mantenimiento.
Se da de este modo la ecuación perfecta (costes<beneficios), construir sin restar espacios verdes es posible.


La idea parte de una familia de orígenes humildes compuesta por siete hermanos que en la localidad granadina de Villanueva de las Torres, crecieron habitando las tradicionales “casa cueva”. Comprobando que las condiciones de vida en este tipo de construcción eran mucho más saludables que en los de una vivienda al uso.
Una temperatura y humedad estable todo el año, una sensación de solidez y de seguridad sin precedentes y una calidad en el descanso por su capacidad de insonorización eran ventajas que no se debían despreciar, si bien este tipo de edificación tenía en contrapartida una falta de iluminación y de ventilación que junto a la ausencia de otros servicios la convertían en una vivienda que no reunía las condiciones de habitabilidad que la ley demanda hoy en día.

La pregunta se planteó de forma natural: ¿Sería posible reproducir los beneficios de una “casa cueva” con todas las ventajas de un hogar moderno y al mismo tiempo conseguir que esta opción fuese más rentable para el promotor que el sistema tradicional? La respuesta aparece tras años de investigación y desarrollo junto a un equipo de profesionales: LA BIOVIVIENDA.
Empleando un sistema modular de alta resistencia especialmente diseñado para ser concluido en tiempo record, inferior a 30 días y completarse con el mayor aislante térmico y acústico del mercado, la tierra, manteniendo una temperatura y humedad estable todo el año, rondando los 22 grados, fresca en verano y cálida en invierno generando un microclima en su interior que hace que no sean necesarios sistemas de calefacción o refrigeración adicionales, resistente a los desastres naturales como ninguna otra construcción y proporcionando a sus habitantes una seguridad sin precedentes frente a terceros.

Accesible por su economía es el producto más competitivo en el saturado mercado inmobiliario, superior en sus prestaciones y respetuoso con el medio ambiente se presenta como la alternativa inteligente para una nueva era en la que las soluciones tradicionales se combinan con la más avanzada técnica de construcción ofreciendo una vivienda de futuro hecha para durar y ser disfrutada como ninguna otra.

Cuando se concluyó el diseño y la estructura de la primera Biovivienda, se quiso romper totalmente con la idea original de la “casa cueva”, conservando solamente su esencia pero dando el salto a lo que se conocería como la vivienda del siglo XXI.

Por este motivo, además de una personalización total en cada modelo, se le dotó de todo lo necesario para satisfacer al más exigente de los propietarios.
Toda la vivienda permite la instalación de lo último en domótica.
Los sistemas de fontanería son de doble tubería flexible, por lo que en caso de fuga, se sustituye la instalación tirando de la vieja tubería sin necesidad de sanear el sistema.
El interior de la vivienda es, contra lo que se podría pensar originalmente, muy luminoso, y es que dispone de canalizaciones de luz natural regulable sin consumo adicional que trasmiten la luz exterior a todos los puntos.

Resuelto el problema El sistema de aprovechamiento de energía solar ha sido adaptado para integrarse en la Biovivienda, de modo que no puede ser visto desde ningún ángulo, integrándose en la estructura por su especial diseño. Además se ha desarrollado un sistema de recirculación del agua potable para garantizar la temperatura adecuada desde la primera gota.

La preocupación por el agua ha está presente desde el primer momento, por ello todas las Bioviviendas están de dotadas de reservas propias en depósitos estanco provistos del único sistema hermético de sellado a nivel mundial que actualmente se emplea en el hermetismo de depósitos petrolíferos en las principales firmas petroleras internacionales con toda garantía y que también es una patente de la empresa madre de Biovivienda (rafibra). Las precipitaciones y aguas provenientes de la casa son tratadas y recuperadas para distintos usos.más ecológico, ya que se integra en cualquier paisaje y no resta espacios verdes, después de responder a las necesidades energéticas con un considerable ahorro de agua y luz, le llegó el turno a otra de las grandes inquietudes de los compradores, la seguridad: Al estar toda su superficie y tres cuartas partes de sus caras cubiertas con tierra la convierten en el hogar más confiable, inexpugnable, con un único acceso que queda protegido por puertas acorazadas y enrejados de alta resistencia, que además incorporan un sistema exclusivo que permite liberar las rejas desde el interior con un sencillo mecanismo, transformando en caso de necesidad cada ventana en una salida de emergencia. Además de los más avanzados sistemas de video vigilancia y las medidas de seguridad pasivas recomendadas, la Biovivienda dispone de un dispositivo que se activa cuando un intruso consigue ingresar en el inmueble y que, en cuestión de segundos, inunda la propiedad con una barrera de humo inocuo, impidiendo la visión y dejando totalmente in operativa al agresor.

Pero sin duda lo que hace de Biovivienda el producto más atractivo dentro de los sistemas ecológicos de construcción es la posibilidad de edificar en prácticamente cualquier terreno, los suelos rústicos aprovechan al máximo sus metros porque: ¿si una vez terminada la construcción volvemos a cubrir la estructura con tierra? ¿Qué índice de edificabilidad deberemos aplicar? La legislación está aún reaccionando ante este nuevo sistema porque se debe tratar de forma diferente esta nueva manera de construir, en estos momentos la batalla se debate entre las condiciones de una cabaña de madera y las de una vivienda unifamiliar, con la diferencia de que esta no se ajusta a ninguno de los dos casos, por su solidez, porque puede ser hipotecada en diferencia de la casa de madera, pero por el impacto nulo sobre el paisaje y su recuperación en el terreno no se puede considerar tampoco una vivienda unifamiliar. La pelota está ahora en el terreno de la administración, y por suerte viene reaccionando muy bien con concesiones que auguran un gran futuro a la Biovivienda.

Por último, si una Biovivienda resulta atractiva, un “Poblado” o conjunto de ellas es mucho más interesante. Los diseños posibles de la agrupación de estas son innumerables y a cada cual más original. Proporcionando zonas comunes de disfrute en el mismo terreno edificado con un aprovechamiento del suelo que permite rentabilizar mucho más su explotación, sumando las reservas de agua a las de un pequeño embalse gestionado por sus propietarios y convirtiendo la zona verde en un pulmón con sus cuidadores a tiempo completo.


En estos momentos La Biovivienda piloto que está en Gavarda, Valencia, ha sido visitada por todos los medios de comunicación que no tardaron en hacerse eco, fuerzas políticas y constructores de las principales firmas del país. El interés ha rebasado fronteras y ya son muchos los gobiernos y empresarios de otras nacionalidades los que han solicitado la patente para su desarrollo. Se prevé que para el próximo año la empresa cierre con la construcción de más de 10.000 unidades en territorio español, y este es solo el principio porque por primera vez, la opción ecológica es la más rentable y atractiva.

martes, 17 de agosto de 2010

Tormenta solar en 2012. Informe de la NASA. El fin del mundo?

El escenario podría ser cualquier gran ciudad de Estados Unidos, China o Europa. La hora, por ejemplo, poco después del anochecer de cualquier día entre mayo y septiembre de 2012. El cielo, de repente, aparece adornado con un gran manto de luces brillantes que oscilan como banderas al viento. Da igual que no estemos cerca del Polo Norte, donde las auroras suelen ser comunes. Podría tratarse perfectamente de Nueva York, Madrid o Pekín. Pasados unos segundos, las bombillas empiezan a parpadear, como si estuvieran a punto de fallar. Después, por un breve instante, brillan con una intensidad inusitada... y se apagan para siempre. En menos de un minuto y medio, toda la ciudad, todo el país, todo el continente, está completamente a oscuras y sin energía eléctrica. Un año después, la situación no ha cambiado. Sigue sin haber suministro y los muertos en las grandes ciudades se cuentan por millones. En todo el planeta está sucediendo lo mismo. ¿El causante del desastre? Una única y gran tormenta espacial, generada a más de 150 millones de kilómetros de distancia, en la superficie del Sol.


Y no es que de repente hayamos decidido alinearnos entre las filas de los catastrofistas que predican el fin del mundo precisamente para 2012. Pero lo descrito arriba es exactamente lo que pasaría si el actual ciclo solar (que acaba de empezar después de más de un año de completa inactividad) fuera sólo la mitad de violento de lo que se espera. Así lo dice, sin tapujos, un informe extraordinario financiado por la NASA y publicado hace menos de un año por la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos (NAS). Y resulta que, según el citado informe, son precisamente las sociedades occidentales las que, durante las últimas décadas, han sembrado sin quererlo la semilla de su propia destrucción.

Un posible desastre.                                                       
Se trata de nuestra actual forma de vida, dependiente en todo y para todo de una tecnología cada vez más sofisticada. Una tecnología que, irónicamente, resulta muy vulnerable a un peligro extraordinario: los enormes chorros de plasma procedentes del Sol. Un plasma capaz de freir en segundos toda nuestra red eléctrica (de la que la tecnología depende), con consecuencias realmente catastróficas. «Nos estamos acercando cada vez más hasta el borde de un posible desastre», asegura Daniel Baker, un experto en clima espacial de la Universidad de Colorado en Boulder y jefe del comité de la NAS que ha elaborado el informe.

Según Baker, es difícil concebir que el Sol pueda enviar hasta la Tierra la energía necesaria para provocar este desastre. Difícil, pero no imposible. La superficie misma de nuestra estrella es una gran masa de plasma en movimiento, cargada con partículas de alta energía. Algunas de estas partículas escapan de la ardiente superficie para viajar a través del espacio en forma de viento solar. Y de vez en cuando ese mismo viento se encarga de impulsar enormes globos de miles de millones de toneladas de plasma ardiente, enormes bolas de fuego que conocemos por el nombre de eyecciones de masa coronal. Si una de ellas alcanzara el campo magnético de la Tierra, las consecuencias serían catastróficas.

Nuestras redes eléctricas no están diseñadas para resistir esta clase de súbitas embestidas energéticas. Y que a nadie le quepa duda de que esas embestidas se producen con cierta regularidad. Desde que somos capaces de realizar medidas, la peor tormenta solar de todos los tiempos se produjo el 2 de septiembre de 1859. Conocida como «El evento Carrington», por el astrónomo británico que lo midió, causó el colapso de las mayores redes mundiales de telégrafos (imagen bajo estas líneas). En aquella época, la energía eléctrica apenas si empezaba a utilizarse, por lo que los efectos de la tormenta casi no afectaron a la vida de los ciudadanos. Pero resultan inimaginables los daños que podrían producirse en nuestra forma de vida si un hecho así sucediera en la actualidad. De hecho, y según el análisis de la NAS, millones de personas en todo el mundo no lograrían sobrevivir.El informe subraya la existencia de dos grandes problemas de fondo: El primero es que las modernas redes eléctricas, diseñadas para operar a voltajes muy altos sobre áreas geográficas muy extensas, resultan especialmente vulnerables a esta clase de tormentas procedentes del Sol. El segundo problema es la interdependencia de estas centrales con los sistemas básicos que garantizan nuestras vidas, como suministro de agua, tratamiento de aguas residuales, transporte de alimentos y mercancías, mercados financieros, red de telecomunicaciones... Muchos aspectos cruciales de nuestra existencia dependen de que no falle el suministro de energía eléctrica.

Ni agua ni transporte.
Irónicamente, y justo al revés de lo que sucede con la mayor parte de los desastres naturales, éste afectaría mucho más a las sociedades más ricas y tecnológicas, y mucho menos a las que se encuentran en vías de desarrollo. Según el informe de la Academia Nacional de Ciencias norteamericana, una tormenta solar parecida a la de 1859 dejaría fuera de combate, sólo en Estados Unidos, a cerca de 300 de los mayores transformadores eléctricos del país en un periodo de tiempo de apenas 90 segundos. Lo cual supondría dejar de golpe sin energía a más de 130 millones de ciudadanos norteamericanos.


Lo primero que escasearía sería el agua potable. Las personas que vivieran en un apartamento alto serían las primeras en quedarse sin agua, ya que no funcionarían las bombas encargadas de impulsarla a los pisos superiores de los edificios. Todos los demás tardarían un día en quedarse sin agua, ya que sin electricidad, una vez se consumiera la de las tuberías, sería imposible bombearla desde pantanos y depósitos. También dejaría de haber transporte eléctrico. Ni trenes, ni metro, lo que dejaría inmovilizadas a millones de personas, y estrangularía una de las principales vías de suministro de alimentos y mercancías a las grandes ciudades.

Los grandes hospitales, con sus generadores, podrían seguir dando servicio durante cerca de 72 horas. Después de eso, adiós a la medicina moderna. Y la situación, además, no mejoraría durante meses, quizás años enteros, ya que los transformadores quemados no pueden ser reparados, sólo sustituidos por otros nuevos. Y el número de transformadores de reserva es muy limitado, así como los equipos especializados que se encargan de instalarlos, una tarea que lleva cerca de una semana de trabajo intensivo. Una vez agotados, habría que fabricar todos los demás, y el actual proceso de fabricación de un transformador eléctrico dura casi un año completo...

El informe calcula que lo mismo sucedería con los oleoductos de gas natural y combustible, que necesitan energía eléctrica para funcionar. Y en cuanto a las centrales de carbón, quemarían sus reservas de combustible en menos de treinta días. Unas reservas que, al estar paralizado el transporte por la falta de combustible, no podrían ser sustituidas. Y tampoco las centrales nucleares serían una solución, ya que están programadas para desconectarse automáticamente en cuanto se produzca una avería importante el las redes eléctricas y no volver a funcionar hasta que la electricidad se restablezca.

Sin calefacción ni refrigeración, la gente empezaría a morir en cuestión de días. Entre las primeras víctimas, todas aquellas personas cuya vida dependa de un tratamiento médico o del suministro regular de sustancias como la insulina. «Si un evento Carrington sucediera ahora mismo -asegura Paul Kintner, un físico del plasma de la Universidad de Cornell, de Nueva York- sus efectos serían diez veces peores que los del huracán Katrina». En realidad, sin embargo, la estimación de este físico se queda muy corta. El informe de la NASA cifra los costes de un evento Carrington en dos billones de dólares sólo durante el primer año (el impacto del Katrina se estimó entre 81 y 125 mil millones de dólares), y considera que el periodo de recuperación oscilaría entre los cuatro y los diez años.

Por supuesto, el informe no se limita a describir escenarios de pesadilla sólo en los Estados Unidos. Tampoco Europa, o China, se librarían de las desastrosas consecuencias de una tormenta geomagnética de gran intensidad.

Tomar precauciones.
La buena noticia, reza el informe, es que si se dispusiera del tiempo suficiente, las compañías eléctricas podrían tomar precauciones, como ajustar voltajes y cargas en las redes, o restringir las transferencias de energía para evitar fallos en cascada. Pero, ¿Tenemos un sistema de alertas que nos avise a tiempo? Los expertos de la NAS opinan que no. Actualmente, las mejores indicaciones de una tormenta solar en camino proceden del satélite ACE (Advanced Composition Explorer). La nave, lanzada en 1997, sigue una órbita solar que la mantiene siempre entre el Sol y la Tierra. Lo que significa que puede enviar (y envía) continuamente datos sobre la dirección y la velocidad de los vientos solares y otras emisiones de partículas cargadas que tengan como objetivo nuestro planeta.

ACE, pues, podría avisarnos de la inminente llegada de un chorro de plasma como el de 1859 con un adelanto de entre 15 y 45 minutos. Y en teoría, 15 minutos es el tiempo que necesita una compañía eléctrica para prepararse ante una situación de emergencia. Sin embargo, el estudio de los datos obtenidos durante el evento Carrington muetran que la eyección de masa coronal de 1859 tardó bastante menos de 15 minutos en recorrer la distancia que hay desde el ACE hasta la Tierra. Por no contar, además, que ACE tiene ya once años y que sigue trabajando a pesar de haber superado el periodo de actividad para el que había sido diseñado. Algo que se nota en el funcionamiento, a veces defectuoso, de algunos de sus sensores, que se saturarían sin remedio ante un evento de esas proporciones. Y lo peor es que no existen planes para reemplazarlo.

Para Daniel Baker, que formó parte de una comisión que hace ya tres años alertó de los problemas de este satélite, «no tener una estrategia para sustituirlo cuando deje de funcionar es una completa locura». De hecho, otros satélites de observación solar, como SOHO, no pueden proporcionarnos alertas tan inmediatas ni tan fiables como las de ACE. Para Baker y los demás investigadores que han elaborado el informe, el mundo probablemente no hará nada para prevenirnos de los efectos de una tormenta solar devastadora hasta que ésta, efectivamente, suceda.

Algo que, según el informe, podría ocurrir mucho antes de lo que nadie imagina. La «tormenta solar perfecta», de hecho, podría tener lugar durante la primavera o el otoño de un año con alta actividad solar (como lo será 2012). Y es precisamente en esos periodos, cerca de los equinoccios, cuando serían más dañinas para nosotros, ya que es entonces cuando la orientación del campo magnético terrestre (el escudo que nos proteje de los vientos solares), es más vulnerable a los bombardeos de plasma solar.

Fin del mundo en 2012?

... Y si te digo que me lanzo a crear este blog después de tomar concienca de que un apocalipsis está en camino? No quiero hablar de los aztecas, ni de Nostradamus sino de ciencia! Mientras hacemos nuestros trabajos esperando "un trueque" que nos dé más comodidad... se aproxima un cambio a nuestra realidad? No soy mujer de ciencia ni de conocimiento intelectual, sólo querria tener algo de coherencia y sentido común!
Lo que quiero es, ironicamente, utlizar este medio para debatir y compartir ideas que nos acerquen a la naturaleza.
Si es verdad que un "gran apagón" se acerca... estamos preparados para volver a la tierra como nuestros antepasados??
Quiero ser práctica y que empecemos a "practicar" a valernos por nosotros mismos.
Qué hariamos??? Cómo lo haríamos??? Nuestros antepasados vivian sin electricidad. Podremos aprender a sobrevivir sin ella??? Puedo utilizar este medio ironicamente para que empecemos desde hoy? Ayudemosnos a volver, a regresar, a desandar el camino, a vivir con la naturaleza.